jueves, 11 de noviembre de 2010

Volviendo a los orígenes...

En las últimas dos décadas, el tango ha conocido un verdadero revival. No es que estuviera muerto, no, el tango nunca ha muerto realmente. Pero hay que reconocer que desde la década de los sesenta, la edad promedio de las milongas porteñas no bajaba de unos cuantos añitos, y pocos jóvenes se dedicaban a ir a bailar toda la noche al ritmo del 2x4.

En mi modesta opinión, el regreso del tango como moda vino de Europa (para variar: los argentinos tienen grandes dificultades en aceptar lo propio si no fue primero labelizado por el Viejo Mundo). Y el surgimiento del tango nuevo como versión remasterizada del tango, más acorde al gusto joven, con música electrónica y más libertad de movimiento, vino coronar el incipiente movimiento.

Según algunos, el tango nuevo ha hecho verdaderos estragos: al liberalizar los estrictos códigos de la milonga, de la pista y del baile en particular, se ha caído en el "todo vale" y por lo tanto, en el "cualquier cosa".

Bailarines de tango nuevo de muy alta reputación como Mariano "Chicho" Frúmboli han dejado una cabellera de otros bailarines mucho menos talentosos que se dedicaron a imitarlo y a destrozar en musicalidad, abrazo y calidad del movimiento lo que otros habían tardado décadas en construir.

Pues bien, luego de unos veinte años de furia del tango nuevo, he notado en los últimos dos o tres años, en las milongas porteñas más modernas, un subrepticio movimiento de regreso a los orígenes: aún en lugares como Villa Malcolm los viernes (Tangocool) o Práctica X, he visto parejas que antiguamente bailaban con abrazo abierto y "a lo loco" volver poco a poco a un abrazo más cerrado y a un baile más íntimo y más al piso.

Ese movimiento me fue confirmado por una nota que hizo mucho ruido en el mundo del tango, de Chicho Frúmboli, justamente, entrevistado por Milena Plebs en la revista El Tangauta de diciembre de 2009, y en la que hizo un sorprendente e inesperado mea culpa:

M: Pero a veces quienes están empezando se pierden en la multiplicidad de opciones.
CH: ¡Están totalmente perdidos! Yo me formé con los últimos grandes milongueros, tomé directamente de ellos la información. Quienes empiezan a bailar no tienen esa experiencia, sino que aprenden de una generación intermedia de la que formo parte, somos un nexo entre esos viejos bailarines y los más jóvenes. El problema es que algo se nos pasó en la enseñanza, me hago cargo absolutamente, y también tendrían que tomar esa responsabilidad otros colegas. No pude transmitir lo que aprendí. Estaba enloquecido por la creación, porque vi una nueva veta de evolución en el movimiento. Me volqué absolutamente a eso, y perdí el hilo para poder trasmitir lo tanguero que tengo muy adentro. Por eso siento que actualmente hay mucha gente que no entiende o no sabe cuál es realmente la esencia de esta danza.
M: Hace quince años que estás bailando. ¿Qué cambios has observado en el devenir del baile?
CH: Antes se trabajaba con precisión y una estética particular, de una manera funcional y mecánica, que daba una forma, un estilo. Hacer un movimiento o un paso implicaba una expresión de todo el cuerpo. En la actualidad no sólo se perdió la esencia sino también el peso que tiene esta danza, su densidad e importancia. Para mí este nuevo tango le perdió un poco el respeto a lo que era el tango en sí. 
 No les voy a copiar la nota entera, pero recomiendo su lectura aquí.

Una ilustración clara de esa evolución, o involución, o reevolución hacia la esencia del tango la personifican de manera clara la pareja compuesta por Sebastián Arce y Mariana Montes. Luego de una formación con bailarines de la vieja guardia desde muy joven (¡empezó el tango a los 8 años!), Sebastián Arce se volcó al tango nuevo cuerpo y alma, desesperando a muchos de sus maestros. Aquí podemos verlo con Mariana Montes, una bailarina que originalmente se dedicaba al folclore, en el 2006 en La Viruta, bailando sobre Tanghetto. Él, con vaqueros anchos, zapatillas, remera de Metallica, pelo largo, totalmente desaliñado, y con cara de ir leyendo una partitura en el suelo. Noten la manera de acercarse a la bailarina, despreocupado, arrastrando las piernas, super recontra cool, loco:



Ahora, vean este video también filmado en La Viruta, pero en 2009. Fíjense el cambio radical tanto en el atuendo de los dos (pelo más prolijo, traje, zapatos) como en la elección de la música y, sobre todo, el abrazo y el estilo. Allí pude ver por primera vez (porque tuve la suerte de estar en ambas exhibiciones) la calidad de su danza, la elegancia de su caminar:



Veo con mucho placer esa nueva evolución del tango, en que los bailarines de tango nuevo aportan su creatividad al servicio de la tradición y el buen gusto. Y como expliqué en otra entrada, si el tango nuevo pudo volver a acercar al tango a jóvenes que veían al tango como una cosa de viejas momias inertes, pues sólo puedo alegrarme por ello.

4 comentarios:

jacky dijo...

J'adore ces deux là Sebastian Arce et Mariana Montes, nouvelle évolution... avec en plus cette musique de Donato tellement envoutante... ils figurent parmi les danseurs les plus prometteurs. Très intéressante analyse de l'évolution du tango.

Anónimo dijo...

Gustavo Naveira, excelente como es, ya estará de regreso al buen camino?

Qué bueno que estés publicando ten segudo tus puntos de vista!

Un abrazo para tí, bien cerrado!

Francisco ( desde Colombia)

Anónimo dijo...

Sin ser especialista, me parece que las 2 maneras pueden coexistir. En la muestra del 2006 y la siguiente, ya se ve la elegancia de Sebastian (no hablo de su vaquero asqueroso) que es la misma en el "tango nuevo" y el tradicional. Como si en el mundo del ballet no pudiera existir el clasico con el contemporaneo.... Me gusta mirar un tango de salon, y un tango nuevo cuando es de esta calidad...

mediatango dijo...

Arce y Montes o Frúmboli nunca han dejado de bailar tango, pero Tanguetto no es Donato y no se puede bailar igual. Sin embargo la esencia del baile de tango jamás la han perdido. Lo que han hecho es trabajar sobre las posibilidades del baile de tango y han abierto un inmenso camino. Es posible que estén recapacitando sobre algunas consecuencias, y estén modificando aspectos externos que no tienen importancia pero que en muchos casos es lo único que se ve. En las milongas, si lo que toca es Donato, Arce por ejemplo, siempre ha bailado igual, como en el video de marras.